1.10.08

Neza: estampas postmodernas




En unas cuantas décadas un grupo de familias al oriente de la capital del país logró lo que parecía imposible: doblegar a la naturaleza. Ni un árbol pintaba de verde el ocre panorama de los linderos del Lago de Texcoco; ahí, una nueva comunidad se estableció para enfrentar a las adversidades, y el éxodo de provincia entonces tuvo rumbo fijo: Ciudad Nezahualcóyotl. Donde ayer fueron lodazales, tolvaneras; carencias y abandono, hoy es un punto fijo en la mirada de los inversionistas, y motivo de orgullo para quienes allí crecieron. La Nueva Ciudad Neza, lo que hay que ver…

 

Por Pedro Díaz G.

eldiazg@gmail.com


-- I --

 

En 1940 a todo ese terrenal se le asociaba únicamente a sus inmensas lagunas de lodo. Pero a algunos temerarios, y, por supuesto, muy necesitados hombres, la parte olvidada del valle pronto les llamó la atención en su aventura de la provincia a la ciudad capital.

Venían con familias enteras de Oaxaca, Michoacán, Jalisco, del mismo estado de México, atraídos por la transparente región en la que todos se esperanzaban: iniciaba el éxodo inagotable. 

Y no lo dudaron: ante el alto costo de la vida en las muy diversas colonias de la ciudad de México, se les ocurrió que quizás podrían dar una lucha que nadie antes creyó posible, y vencer a la naturaleza.

Porque eran los linderos del lago de Texcoco cada año más desecados; porque en época de lluvias se convertían en lodazales; porque la urbanización no miraba hacia allá y por supuesto no había un solo servicio. Ni un watt que iluminara las penumbras; ni una gota de agua potable para saciar la sed.

Pero lo hicieron. 

Se establecieron en la zona Oriente de la Ciudad de México. Y crearon esas primeras seis o siete casas en los llanos que con el paso de los años se llamarían colonia las Virgencitas.

Empezamos a poblar Neza debido, principalmente, al alto costo de la vida en la capital, y las pocas oportunidades que había. Así, estos terrenos federales fueron enajenados fraudulentamente por particulares y vendidos como predios al contado o en pagos. Las mujeres cargaban las cubetas con agua y lavaban la ropa en aquellos charcos que se formaban al lado de la única llave de agua, un sitio al que llamábamos Lavadero El Lodazal.

Es la voz de Ana María Rodríguez, niña entonces.

Cuenta de los primeros tiempos, de esos en los que sus padres tenían que aliarse con el resto de la comunidad para el ritual de supervivencia, que incluía robarse la luz de las colonias vecinas.

Dice don Roberto Rodríguez, su padre:

Pasaban los cables unas tres colonias allá adelante, y entre mis hijos y los vecinos y los hijos de los vecinos poníamos dos, tres palos, sí, palos, porque no llegaban ni a postes ni muchos menos a polines, y por ahí nos traíamos la luz hasta cada casa.

Caminábamos muchos kilómetros. De eso se trataba: te ibas un día a buscar la luz a otras colonias, cuando la encontrabas, entre varias familias nos organizábamos y así, una traía un poste, otra traía otro. Juntabas 15 ó 20 postes y entonces comprabas tu cable y ora sí, a robarte tu luz. Para los postes te cooperabas, pero cada quien traía su cable. Y lo peor: a los pocos días ¡te los robaban! Imagínate pues, qué chinga. Y pues a volver a comprar todo de nuevo. Te robaban aquellos que ni a polines llegaban. Más gruesa está la pata de una mesa que aquellos postes de luz…

Y luego, si amanecías sin luz, a comprar todo: desde el palo hasta el cable. Y volver a empezar nuevamente. Después, ya cuando nos pusieron la luz, todo cambió.

Cada día había más casas. De cartón, sí, y se caían cuando llovía: los techos se venían abajo y el agua entraba y cubría hasta arriba de las rodillas. Pero cada día había más casas.

         Las historias se multiplicaron.

Ciudad Nezahualcóyotl crecía, a pesar de las carencias.

Fue en los años cuarenta cuando se crearon las primeras juntas de mejoramiento moral, cívico y material para resolver la falta de servicios. En 1945 se construyó el bordo de Xochiaca y el túnel de Tequixquiac. Llegaron más habitantes, y se fundaron las primeras colonias: Juárez, México, el Sol y el Barrio de Juárez, Pantitlán y San Juan.

Para 1950 había unos dos mil habitantes; y en cuatro años, al celebrar la Navidad de 1954, aumentaron a 40 mil.

Pero se carecía de casi todo.

 


--II—

 

Ana María Rodríguez recuerda mucho los años de oscuridad. Cuando las 13 colonias con que contaba Ciudad Neza obligaron al gobierno a crear el Comité de Fraccionamientos Urbanos del Distrito de Texcoco y se autorizaron, en 1956, los primeros: Valle de los Reyes, Evolución y Agua Azul.

Qué vértigo: en 1959 eran ya 33 colonias.

Ana María:

Fuimos priístas muchos años, como la gran mayoría de la República, y Neza no salía. Estábamos en el abandono. Era un terregal, las calles, muchas muchas muchas, casi todas estaban sin pavimentar. Y de esto te hablo de hace unos 15 años, no hace tanto. Poco a poco la gente se fue uniendo y las calles se pavimentaron, pero fue gracias a la gente.

Cuando era yo niña había una callecita a la que le decíamos la carretera, era la avenida Dolores. Pero qué. Ni a calle llegaba. Era una triste callecita que te sacaba a la avenida Zaragoza, la única con pavimento.

Así, organizándose y poniendo una parte las familias y otra el ayuntamiento fue que se salió adelante. Por ejemplo, mi mamá anduvo recolectando firmas y ya cuando todo se armó tuvimos en la casa el cemento para echar las banquetas. Eso también le costó a la gente. No como en otras zonas donde agarran y te pavimentan hasta sin que se los pidas.

De nosotros ni quien se acordara.

De veras, en esa época no había nada.

Nada.  

Los necenses, en su mayoría, somos originarios de Oaxaca. Ya han muerto allí nuestros abuelos, crecieron nuestros padres, hermanos, hijos y nietos. Pero la gente llegó también de Guerrero, del estado de México, de Puebla: todo agrícola marginado terminaba en las pantanosas calles de Nezayork.

El gobernador Gustavo Baz (1959-1963) autorizó los fraccionamientos de las colonias Metropolitana, Modelo, Xochitenco, Nezahualcóyotl, San Mateíto y Reforma. Comenzó a llegar el correo y los carteros cruzaban las veredas en bicicleta. Las calles tomaban forma y, a la llegada de los materiales de construcción, un enjambre de cables cruzaría desordenadamente la ciudad para dotarla de energía eléctrica sobre aquellos mal colocados palos que, además, con cualquier ventisca a cada rato se caían.

En los años sesenta un programa del PRI puso como prioridad al municipio: “Neza es primero”. Y así, tras la regularización de los terrenos debido a la presión de los pobladores, las cosas comenzaron a cambiar.

Carlos Hank González (1969-1975) dotó de agua potable,  alcantarillado, luz y pavimento a algunas calles. Y para detener la alta densidad demográfica, el 15 de mayo de 1973, Luis Echeverría creó el Fideicomiso Irrevocable Translativo de Dominio sobre Bienes de Nezahualcóyotl, para evitar el indiscriminado tráfico de lotes.

Nacieron en 1974 el vivero municipal, el Colegio de la Comunidad de Nezahualcóyotl, el edificio de la Cruz Roja; el hospital del ISSSTE; el hospital del Centro Piloto de la Procuraduría; la clínica del Seguro Social Tipo A, 26 pozos y un gran tanque de agua potable.

El pavimento era el mayor problema en Neza, porque pasaron muchos años sin que cambiara el panorama de pura tierra. Todas las calles eran terracería y, en sus épocas, lodazales. Carencia de asfalto, falta de árboles, ninguno, pero ningún árbol; esa era un área súper árida. Y el salitre…

Ese fue otro problema. Mi papá, para cuando construyó la casa, nos pidió que juntáramos todas las bolsas de la leche Conasupo, y has de cuenta que entre el cimiento y la dala, una cadena de cemento cubierta de concreto, esa es la dala, entre esa cadena y las piedras, mi papá puso bolsas y bolsas de la Conasupo para evitar, según él, que se subiera el salitre a la casa.

Te fijas: a falta de dinero había el ingenio de cada padre de familia.

Y no sé si le funcionó, pero tantos años después la casa no presenta nadita de deterioro.

Ya para 1980 había 58 colonias, y todas tenían alumbrado público. Se construyeron mercados y rastros; 365 aulas para escuelas con capacidad para 45 mil alumnos, la Casa Municipal de Cultura, la Escuela Municipal de Arte, el Museo Arqueológico e Histórico y cuatro bibliotecas. Brotó una unidad deportiva sobre el relleno sanitario en el bordo…

Entre 1983-1985 y con la autorización de los fraccionamientos Plazas, Bosques de Aragón y Rey Nezahualcóyotl, el área urbana se incrementó en 250 hectáreas. Crecía Neza. Y nada la detenía. Para principios de los noventa, las cifras eran reveladoras: 7,524 negocios de manufactura; 40 de construcción; 23,869 de comercio y 13,513 de servicios.

Ignacio Pichardo Pagaza dotó de más servicios al millón 256 mil 115 habitantes. Se construyó la Ciudad Deportiva y se creó la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl. Terminando el siglo XX Neza tenía una población absoluta de 1,233.868 habitantes.

Ahora es el PRD el encargado del crecimiento en Neza. Ya no se va la luz en la ciudad que vivió en tinieblas. Hoy su alumbrado público es de primer mundo: sus faroles de energía solar le permiten estar iluminada durante las noches, sin falla. La oscuridad total ya no existe…

 

--III—

 

Para unos son fierros viejos que terminarán oxidándose; insuficiente para la promoción de la cultura. Para otros no.

Sebastián tiene 16 esculturas monumentales en Japón, 2 en China; Islandia, Dublín y Francia tienen la suya; otras en toda América Latina, a excepción de Ecuador Perú y Bolivia; en Centroamérica, sólo en Belice. En México en más de 15 ciudades; en Estados Unidos: San Antonio, Dallas, Denver, Nuevo México, Washington, Nueva York; en Canadá: Montreal, Vancouver...

         Pero el de Neza es el más descomunal de sus proyectos. El Coyote, en la glorieta de Adolfo López Mateos y avenida Pantitlán, mede 40 metros, es colosal y costó alrededor de 4.5 millones de pesos.

De la obra habla su creador, Sebastián.

--…Es una especie de esfinge. Nace con ese espíritu.

         El escultor que encontró en la geometría y las matemáticas el camino hacia el arte, dice:

 “Es un orgullo personal. Es una satisfacción tremenda, porque es un esfuerzo que poca gente sabe lo que hay detrás: uno es el esfuerzo económico, político, social, el conseguir los apoyos. Y otro el esfuerzo físico. El real, de trabajo, de entrega de un gran equipo. No es sólo un escultor el que lo está haciendo, sino son muchos trabajadores que van todos los días, y a quienes les cuesta, porque no es un trabajo ligero, es un trabajo fuerte y se necesitan muchas manos. Entonces la satisfacción de verlo terminado es extraordinaria, es increíble. Es como decir: valió la pena el esfuerzo, y uno piensa que ya va a haber una obra más que se suma a las monumentales de Sebastián en casi todo el mundo”.

        

* * *

 

Para su edificación el municipio absorbió la primera parte del costo y después, vía ayuntamiento y Fundación Sebastián, se han vendido réplicas de la obra. Cuatro distintas. Desde la de 25 centímetros hasta la de 1.5 metros.

         Y ya hasta Gerardo Flores, un compositor, escribió la canción El Coyote de Neza. Gusta o disgusta, pues no falta quien diga que a las autoridades les parece cultura colocar un montón de fierros en la avenida principal.

Sebastián habla de su idea de los monumentos como puntos de veneración.

--Para eso está funcionando la escultura, para darle identidad a toda la ciudad Nezahualcóyotl. Otra cosa extraordinaria es que Neza es un territorio plano que tiene tres o cuatro niveles, máximo. Entonces todos los habitantes si suben al techo de sus casas podrán ver en el centro de su ciudad la obra monumental, que sobresale. Eso es como religioso, como místico, como esfinge; como egipcio. Tiene todo ese sentido de tradición y de apropiarse de una imagen que represente a la comunidad. La gente de Neza está construyendo al Coyote con ese espíritu con el que en Egipto se erigieron las pirámides.

--Pero si Neza fue un municipio relegado, escondido, deplorado, cómo es que ahora se planea un cambio tan radical.

--…Yo creo que eso ha cambiado profundamente; que el orgullo de la gente de Neza por transformar la imagen de su ciudad, y además que lo han logrado, han modificado incluso el panorama urbano hasta de la ciudad de México. Es un ejemplo de superación, del espíritu de sus pobladores. Y yo lo he vivido. Cuando se dio la propuesta de realizar la escultura y se convocó, todos, desde el más humilde hasta el más rico, vino a apoyarla. Y por eso se hicieron piezas en cuatro tamaños. Porque todo mundo según sus posibilidades compró la suya para apoyar a El Coyote. Y eso nunca lo había visto, con ninguna otra obra en el mundo: que todos estuvieran tan de acuerdo, verdaderamente me impresionó.

De municipio lumpen a lo más espectacular, Sebastián narra su romance con Neza.

         --…Cuando yo fui por primera vez, hace ya muchos años, apenas estaba este mito, este estigma feo de que si uno entraba allí, ya no salía. Esa vez, me acuerdo, sí, era dantesco el panorama. Porque como no había pavimento, se levantaba el polvo con el aire y no se veía nada en varios metros a la redonda.

Pero ya no.

--No. Ahora uno camina sin problemas, ya en mi segunda o tercera ida a Neza, cuando vi todo, ya sin el polvo que había antes, y que se podía ver de un lado al otro. Vaya. ¡Y las construcciones!, ¡cómo estaban! Y con buenos materiales, incluso. Ya no era el recuerdo aquél de las láminas y de materiales pobres, sino que ahora todo está en tabique. Bien. Está construido. Ves el cambio y ves el esfuerzo y ves lo que han ganado. Es el logro de conquistar una tierra. Pero en grande, porque todo está pavimentado. Y se puede circular pues aquí hay un urbanismo de los mejores, muy lógico.

Estaa parte del hocico la vuelve impresionante. Es como en El Caballito cuando llegas por detrás, por la crin, pero aquí está más volado. Los coches pasan por debajo, y el efecto es colosal.

También podría llamarse Museo de Sitio Cabeza de Coyote porque en su interior alberga una exposición con la historia y las raíces de Neza. En el centro, en otra escultura de tamaño real, sobre un pequeño pedestal, el Rey Poeta, Nezahualcóyotl, da la bienvenida.

         Hace dos años y medio, las autoridades locales pidieron a Sebastián un presupuesto, y accedió a un costo por debajo de sus tarifas internacionales, que rondan alrededor de los 25 mil dólares por metro de escultura. Esto ni lo rechaza ni lo confirma. Él, dice, hoy no habla de números.

 

 

--IV—

 

No es totalmente seguro que en Neza nació la moda de pintarrajear las paredes. No. Se dio por toda la ciudad. 


Pero aquí, como se trataba de transformar el panorama, cualquier lata con pintura servía para el objetivo.

¿Tolvaneras?, ¿inundaciones?, ¿lodo?, ¿falta de servicios públicos?, ¿inseguridad?, ¿enfermedades? Todas las miserias. Pero no se doblegó Ciudad Neza.

De aquel viejo Palacio Municipal, única construcción en cuadras a la redonda en la década de los sesenta, de un sólo piso, nada quedó sino fotografías de los valientes aventureros de la época. Hoy en su lugar el nuevo ayuntamiento es un homenaje a las Bellas Artes. No sólo por las exposiciones que se montan, sino por su propia esencia.

Estatuas de bronce de Cuauhtémoc y Cuitláhuac dan la bienvenida. Resguardan a otra del guerrero poeta Nezahualcóyotl. Son pequeñas construcciones piramidales y rodean su explanada. En su interior se ubican algunas oficinas.

Pero lo verdaderamente admirable es su fachada: desde hace algunos años el ayuntamiento mostró otro signo de progreso, identidad y tolerancia, pues permitió a los mejores graffiteros del barrio para que se adueñaran de cada pared del ayuntamiento.

         Se logró entonces el encuentro de la autoridad con uno de los gestos más frecuentes de la irreverencia social: el graffiti.

                  De eso se encargaron las nuevas generaciones. Los chavos banda de Neza se transformaron en artistas, y dejaron atrás esas historias de grupos que peleaban por las noches, en la búsqueda de ganarse territorio y respeto. Por eso ser de Neza es un orgullo. Se ha trabajado para fortalecer la educación, la cultura, la economía, el comercio, la industria, la seguridad social. Unir a la sociedad ha sido el éxito.

Sumar a los excluidos.

        Ana María Rodríguez:

Yo llegué cuando tenía como cinco años. Mi mamá se aventó a poblar aquí, con tres hijos. Antes vivíamos por la Pensíl, que fue donde yo nací, en Lago Elmar. Mi mamá y mi papá, que son de Irapuato, se regresaron para allá y allá nacieron mis primeros dos hermanos. Pero la lana no alcanzaba y volvieron a la ciudad. A la Pensil, otra vez. Pero después papá se encontró a un tío, hermano de él, que vivía en Neza. Vénte conmigo a la casa, le dijo. Y allá fuimos.

En el terreno hizo un cuarto para nosotros. Eran en total tres cuartos de puros tabiques, pero pegados con lodo. Con láminas de cartón. Éramos papá, mamá, Pedro, Sergio y yo, en uno sólo. Ya después mi papá hizo dos cuartos más, la recamara y la cocina. Y con el tiempo tuvo en total diez hijos. Los otros siete sí nacieron en Neza.

Al principio vivíamos las dos familias, en forma independiente, pero después mi tío, que trabajaba en Dina en Ciudad Sahagún, se fue para allá, donde además vivía mi abuelito. Mis papás quisieron seguirlos, pero no hubo empleo allá y con el tiempo ese terreno que primero era de mi tío, pasó a ser de mi papá. Se lo compró y nos quedamos aquí.

Pero era un vil llano que se inundaba completamente, y nosotros, chamacos latosos, jugábamos ahí, entre la tierra, felices. Y duraba días el lodazal… Y si seguía lloviendo, pues más. Los papás que se iban a trabajar ponían tabiques para llegar a “la carretera”, una callecita que era la única pavimentada del rumbo de Las Virgencitas.          Fue en los años ochenta cuando las paredes comenzaron a pintarse de colores.

Cientos de jóvenes se apoderaron de los espacios. Plumón, aerosol o piedra en mano, rayaron para reafirmar su espíritu creativo, sus ganas de existir. Dice Ana:

Graffitear nos equiparaba con muchas ciudades del mundo. Por eso las fachadas de casas, muros de avenida, puentes, banquetas, anuncios espectaculares. Todo nos sirvió como lienzo para rayar lo que sea: en alguna esquina con aerosol un jeroglífico, en el pesero con plumón, a bordo del Metro con piedra de esmeril sobre el cristal; la escuela con colores y líneas. De noche, murales clandestinos en las cornisas o en un anuncio espectacular… La ciudad era nuestro lienzo.

Pero en Neza, mientras el boom de la banda estaba en su apogeo, nació la versión local del graffiti. Cuna de este muralismo anónimo están Miguel Ángel Rodríguez, Lupus, fundador de un grupo de graffiteros, el Neza Arte Nel, donde participan jóvenes artistas plásticos de los barrios pobres.

La pintura llegó lo mismo al Palacio Municipal, o al Faro de Oriente, la Línea del Metro. O a cualquier barda, acera, cortina, auto abandonado, local ambulante… 

       Hoy Neza es el lugar más importante del graffiti legal y existe una tradición muralista. Entre sus mejores artistas también se puede enumerar a Tacho, el Diego Rivera local, o a Alfredo Arcos. Y a muchos más.

Para el mundo de los artistas que le dan una mano de pintura a la realidad, el graffiti mexicano es ejemplo de cómo los globalizados usamos la globalización cultural para hacernos visibles. Somos el ruido anónimo que irrumpe en el discurso del poder, la rebeldía estética de una generación.

El Graffiti en Neza es identidad, color, vida, reclamo y subsistencia.

          

 

--V—

 

Pocos recordarán cómo inició la educación en Neza: las maestras daban clases a grandes grupos de niños en salones construidos con viejos maderos, con paredes y techo de cartón y asbesto. Y cuando hacía mucho aire, o cuándo llovía, todo aquello se devastaba y a erigirlo de nuevo. Una y otra y otra vez.

Pero eso es pasado. En el presente las cosas simplemente se realizan. Como el florecimiento de la Universidad La Salle, campus Ciudad Nezahualcóyotl.

La noticia la difundió el Obispo de la Diócesis de Nezahualcóyotl, Carlos Garfias, en septiembre de 2004, al anunciar el inicio de las obras de construcción de la Universidad La Salle, en Neza.

         El 13 de junio de 2003 el presidente Vicente Fox decretó en el Diario Oficial de la Federación que el gobierno federal había donado a La Salle 70 mil metros cuadrados de terreno. Para el mismo fin, el gobernador Arturo Montiel Rojas publicó el 22 de julio de 2003 un decreto que donaría a los lasallistas otros 73 mil metros cuadrados.

         Las casi 15 hectáreas se encuentran en la esquina de las avenidas Adolfo López Mateos y Bordo de Xochiaca, en la colonia Benito Juárez, justo frente al penal estatal Neza-Bordo.

         En agosto de 2005 abrió sus puertas una de las instituciones educativas de mayor costo, poder y trascendencia en el país. Y el panorama del Bordo de Xochiaca comenzó un cambio de la recolección de basura, a la modernidad.

         No fue fácil. Corría el riesgo de no realizarse, pues el predio estaba en litigio. Pero una vez finiquitado el asunto de las tierras, la zona fue vigilada por policías municipales para evitar nuevas invasiones. Los gobiernos federal y estatal donaron los terrenos, mientras que el municipal apoyó con el equipamiento de servicios públicos e infraestructura urbana y a los desarrolladores se les proporcionó maquinaria municipal y del Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento. El ayuntamiento otorgó la licencia de construcción a cambio de colegiaturas bajas, similares a las de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl.

         La Salle se comenzó a edificar, en su primera etapa, en noviembre de 2005 en un terreno de 15 hectáreas que formaron parte del basurero Neza-Bordo y tuvo una inversión de 13 millones 500 mil dólares.

         En el predio, el ayuntamiento invirtió 10 millones de pesos para evacuar las aguas negras, instalando un conector que envía el caudal residual al drenaje profundo y así evitar inundaciones.

        La verdad crecer en Neza significó una infancia muy bonita, porque mi papá era muy delicado con sus hijos y, por ejemplo, aunque casi todo mundo traía zapatos de plástico por las inundaciones y los terregales, a nosotros nunca en su vida nos compró de plástico, siempre de piel. Pero se les ocurre un día a mis hermanos que querían a fuerzas unas botas de plástico, como las de los demás, que se metían al agua y no se mojaban. Y les compra sus botas de hule. Noombre, en un ratito se les cocieron los pies. “En mi vida les vuelvo a comprar zapatos de plástico”, dijo. Éramos muy pobrecitos pero nos dábamos nuestros lujos, y con tantos hijos, pues ni te cuento.

La oferta académica de La Salle va dirigida a quienes suspendieron sus estudios por distintos motivos y tengan el deseo de seguir, iniciar o culminar su bachillerato, cursar una carrera técnica o graduarse en alguna licenciatura.

         Tres áreas: ciencias sociales, administrativas e ingenierías. Con colegiaturas entre los mil y dos mil pesos mensuales, inició clases el 7 de agosto de 2006 con sus primeros 500 estudiantes.

         El proyecto educativo de características únicas en América Latina, por estar dirigido a jóvenes de escasos recursos, pretende recibir en total a unos 10 mil alumnos.

         Además del negocio que representa la educación, La Salle abrió sus puertas queriendo disminuir el rezago educativo, la baja integración comunitaria, la marginación y la violencia en el municipio. El modelo académico del campus Neza otorga becas mensuales o anuales, desde preparatoria hasta licenciatura, del 50 por ciento.

 

 

--VI—

 

Muchos alborotos ha causado la librería: como cuando El Quijote de la Mancha fue el personaje a conmemorar, a 400 años de escrita la obra de Cervantes.

A nadie extrañó. La cultura aquí arraigó desde mucho antes. Por ejemplo, el 16 de julio de 1998, se organizó una donación de libros auspiciada por el ayuntamiento, y se juntaron más de 85 mil ejemplares, que se repartieron por varias bibliotecas. De antes hasta ahora han surgido innumerables grupos culturales que ayudaron al progreso de Ciudad Nezahualcóyotl.

El territorio fue puros lodazales y malafama. Hoy las calles se erigen en simetría perfecta y Neza ha sido catalogada como una ciudad bien planeada, con un buen trazo.  En medio de bocinazos y frenadas, y con colores pastel en sus paredes, El Castillito es ahora refugio de los niños, quienes, encantados, no paran de jugar en las resbaladillas.

El Castillito fue primero un salón de fiestas, antes de convertirse en la sexta librería en la historia de Neza, en mayo de 1995, con el nombre de Elena Poniatowska. Hoy la gente acude a leer y comprar libros allí, donde antes fue nido de vagos, en el camellón de la avenida Chimalhuacán.

Tras las tardes de festejos infantiles, se volvió cancha de futbol rápido; viejo e inservible, pasaría más de diez años en el abandono.

Sus 240 metros cuadrados hoy albergan a más de diez mil libros, y tiene sala de ventas, de lectura o salones en donde se imparten talleres literarios.

Haciendo cuentas, nosotros llegamos como en el 63. Fuimos, en el área de donde estábamos, apenas la quinta o sexta familia. Era un llano tan grande, tan terregoso y tan enlodado que hasta allá, donde acababa tu vista, se alcanzaba apenas a ver la casa del vecino.

Y con el crecimiento de Neza pasaba algo muy chistoso. Ya cuando iba yo en secundaria, ya ves que tus compañeros luego van a visitarte a tu casa y se están un rato; pues algunos iban y veían la casa tan solita que pensaban que yo vivía en una esquina. Años después regresaban y buscaban mi casa en la esquina, pero no: yo vivo a media calle, pero en ese entonces no había nada; nada nada. Por eso la confusión.

Todo cambió en Ciudad Neza, al paso de los meses.

Hoy se cuenta con otro modelo a seguir: El Palmar, colorido mercado al alcance de su firma

         El Palmar: abarrotes, aseo personal y del hogar, vinos y licores, cigarrillos y cosméticos, productos frescos: frutas y verduras, lácteos, carnes frías, congelados; carnicería, pollo fresco, panadería y repostería, el mundo de la casa: ropa hogar y artículos para la vida; tecnología digital y audio, electrodomésticos, surtido básico de juguetería, deportes, fiestas, papelería y ferretería, cafetería, todo, al alcance de su firma.

         La propuesta fue de la dirección de Desarrollo Económico de Neza: en este mercado del municipio antes desdeñado, los puestos de verdura, carne, zapatos y muchos otros productos cuentan con terminales electrónicas desde el pasado diciembre.

         ¿Una terminal electrónica para recibir tarjetas de crédito o débito en pagos de bienes expendidos por su zapatería, en el pollo, en los pescados? Por supuesto. Como uno de los municipios con mayor movimiento en tarjetas bancarias, en todo el país, Neza requería incorporarse. Y así, en los últimos meses los locatarios han aumentado sus ganancias en un 15 por ciento.

         Alguno, inclusive, nunca había hecho una venta tan grande, hace unos días: un joven le pagó 700 pesos de mercancía vía pago electrónico.

         Resultados: mucha gente paga ahora con las distintas tarjetas bancarias, pues 25 por ciento de la población cuenta con este servicio.

Ana Rodríguez:

Todos los hermanos fuimos sus albañiles. Sí, a mi papá le dio por construir su casa y entonces un día llegaba y “me dijeron que así se hace”. Y así mismo nos ponía a levantar paredes, a echar el colado para los techos. Fue como construimos la casa. Un compadre suyo era albañil y se lo llevaba a trabajar. Regresaba bien contento. Ya sabía hacer más cosas. Y ándenle, chamacos, a darle. Eso te hace que valores lo que tienes, para mí ahora la casa tiene un gran valor, pero más que económico un valor estimativo, porque me acuerdo cómo me pelaba las manos cuando subía los tabiques, cuando se los acarreaba a mi papá.

Mi mamá era la que paleaba la mezcla, pues era la más fuerte. Las jodas que se ponía. La casa para nosotros, los mayores, tiene un gran valor emotivo. Un significado. Yo lo hice y me costó. Y verla rodeada de todo. Poco a poco fue mejorando la colonia: primero escuelas, luego tiendas de abarrotes, calles, iglesias y mercados.

El Palmar: se trata de un programa piloto para que las amas de casa puedan pagar con tarjeta de crédito o débito sus compras en mercados populares, impulsado por la Secretaría de Desarrollo Económico del estado de México. Pronto se vislumbra su aplicación en otros 10 mercados del valle de México y de Toluca.

         Se reciben todas las tarjetas de crédito, a excepción de American Express y Master Card. Y fue el Banco Azteca la institución que ofreció los mejores planes, por lo que con el consorcio se lleva a cabo el programa piloto: Azteca no les cobra comisión, pero los otros bancos cargan al locatario un 2.8 por ciento del total de la venta.

         Es El Palmar el mercado al alcance de su firma.

Pero para que hubiera todo esto en Neza había que organizarte para ir a solicitarlo. Si no lo exigías nadie te hacía caso. Y podías pasarte la vida en el abandono. Yo me comprometo a dar la mitad de los materiales, les decías a las autoridades. Y a estar en la construcción. A involucrarme. Por ejemplo, la construcción de escuelas, de mercados, la pavimentación de las calles. Todo mundo decía que era un vil llano, un terregal y pensaban que la gente era de lo peor. Pero no. En Neza la gente es muy trabajadora. Se va a trabajar en las mañanas, regresa, le ha echado ganas y ahora viven en una zona si no muy fina, sí en una que ha prosperado mucho.

Nada qué ver con el Neza de hace 20 años. No hay calles sin pavimentar. Tantito se debe al esfuerzo de la gente por prosperar, y la verdad la verdad al gobierno que dejó de ser ser priísta y ahora es perredista. Eso te ha ayudado a que ya no haya calles sin pavimentar, a que haya mejor alumbrado y avenidas más bonitas. Es rara la calle a la que le falte la luz afuera, el alumbrado público, muy bien. Vigilancia si la hay. No hay fábricas, la mayor parte es vivienda. Neza, no tengo duda, es un buen lugar para vivir…

 

--VII—

 

Siempre fue recurrente abrir pulquerías, bares y loncherías. La Feria de las Flores, Las Manos Quietas, El Regreso del Paraíso, La Puerta del Sol, La Selva, El Sabor de la Noche,  No que no… antropología social de las altas horas.

         Pero hoy en Neza se come de todo. Se puede acompañar una baguette de carnes frías, con papas crisscut, de corte crujiente, ver una película en una de las ocho super-salas de cine; comprar la despensa en Chedraui, o en la Cómer, y terminar con un postre en el restaurante Apetizzers, al final de la avenida Sor Juana.

O, para paladares normales, el mercado a dos cuadras ofrece patitas, mollejas y pescuezos de pollo, rostizados, con salsa valentina.

La zona del estadio, antes una de las más alejadas del municipio, fue de las últimas en vivir el desarrollo. Pero hoy se levanta asombroso el complejo Cinépolis, la Comercial Mexicana y el Chedraui, monstruos de cemento bañados por el aire acondicionado y el lujo de sus acabados.

A cambio de un pedazo de terreno y ciertas concesiones, los dueños del dinero construyeron, a las espaldas del complejo Plaza Neza, un centro de salud que atiende a los habitantes de las colonias más cercanas a la zona.

El desarrollo de Neza se debió, en gran parte, a los negocios vinculados a la industria del vestido. Telares y refacciones para máquinas de coser de las fábricas cercanas, fueron detonantes para que el panorama de hoy sea tan próspero.

El PRI controló los grupos de comerciantes, pequeños industriales y colonos, sobre todo en la manipulación de conciencias para las campañas políticas. Fue en 1997 cuando en Neza se dio la llegada al poder de militantes de las organizaciones sociales que en un principio no militaban en el PRD, de hecho el comité municipal era pequeño y con poca influencia, además de que no tenía una infraestructura electoral. Pero la alianza de las organizaciones sociales hizo posible el triunfo en las urnas. Cierto que el partido oficial, PRI, se desatendió de su responsabilidad de ofrecer servicios urbanos, lo que ha cambiado, de alguna manera, con la llegada al poder del PRD.
       No ha sido fácil para el PRD el superar los vicios y las formas. Se ha incurrido en errores de clientelismo y en la lucha por espacios de poder; las organizaciones están desgastadas. Pero Neza se mueve y su transformación no termina. Donde antes nada hubo hoy todo lo hay. Si tierra y lodo, hoy lujos y centelleantes luces de neón; si desabasto en el pasado, hoy grandes centros comerciales que se multiplican. Hamburguesas provenientes del otro lado de la frontera, negocios con nombres en inglés, calles sin baches. Neza es progreso, medio siglo después de su nacimiento.

Algunas cifras:

En Ciudad Neza, de acuerdo con el Conteo de Población y Vivienda del año 2000, efectuado por el Inegi, existían en el municipio un total de 1,224,924 habitantes, 592,747 hombres y 632,177 mujeres; esto representaba el 48% del sexo masculino y el 52% del sexo femenino.

Construidas 728 escuelas: 132 son de preescolar; 406 de primaria; 136 de secundaria; 9 de profesional medio y 45 de bachillerato. Inegi reporta que en el 2000 existían en el municipio 282,206 viviendas en las cuales en promedio habitan 4.34 personas en cada una.
       Pero acaso lo más importante: en lo que se refiere a servicios públicos, en el municipio la cobertura de los principales servicios públicos es, de agua potable: 99.56%, drenaje: 99.43% y energía eléctrica: 99.88%.
       Es el municipio que más pizzas consume en todo el país, en servicio a domicilio. Ultrasonido y radiodiagnóstico, laboratorios clínicos, ópticas, ferreterías, zapaterías, centros de idiomas, vidrios, renta de mesas, sillas, carpas, lonas, mantelería, equipos de computo.

En Neza todo lo hay, pero nada había.

 

 

--VIII—

 

Mucho se escucha de la inseguridad en Neza. De delincuencia, que existe, incluso dentro de las propias corporaciones policiacas. 

Pero eso también ha cambiado: ahora tienen trabajo de sobra los policías, pero además, ya leen.

       Por ello son famosos en el mundo entero, sobre todo desde hace un año y medio. No porque apenas hace unas semanas capturaron a cinco policías municipales de San Martín de las Pirámides que al parecer quemaron en un paraje del municipio de Nopaltepec a un detenido, tras un fallido intento de extorsión.

         No por la captura de un grupo de robacoches gracias a una denuncia ciudadana: ocho integrantes de una banda incluido un policía preventivo del Distrito Federal, quien intentó el soborno, dejarán de hurtar vehículos que eran llevados a Veracruz, para venderlos.

         No por su cárcel modelo, donde los internos no permanecerán más allá de tres años, antes de ser liberados: un centro de readaptación con capacidad máxima para 350 internos, en donde se les asignará trabajo y se impartirá educación, deporte, recreación y talleres de cómputo, de forma obligatoria.

         No. Mucho trabajo hay en el municipio, pero lo que de verdad tiene a la policía de Neza en los diarios del mundo entero, es lo que realizan en sus tiempos libres, leer.

         Se publicó en el periódico inglés The Guardian: “El Departamento de Policía de Ciudad Neza tiene un programa de literatura semiobligatorio que incluye lectura, discusión y escritura. De no tomarlo no se podrá ascender. La idea de Literatura Siempre Alerta es que personas con mayor cultura pueden ser mejores policías. Este programa sigue un enfoque bastante práctico que relaciona las lecturas con la situación mundial, nacional y local y con las actividades diarias de los policías”.

        Neza es municipio modelo en el mundo, en este sentido. Las corporaciones policíacas se convirtieron en parte del experimento que inserta la cultura en el policía para darle nuevas armas para ser un mejor policía.

         La prueba experimental inició a principios de 2005 leyendo y escribiendo en clases. Un promedio de mil 200 oficiales fueron capturados por los libros; no es una cifra desdeñable en un país en donde sólo el 28 por ciento por encima de los 15 años lee más de dos libros al año, y un 40 por ciento jamás ha abierto las páginas literarias.         

         Nada mal si se toma en cuenta que de los mil 200 policías, apenas cincuenta llegaron a nivel de estudios secundarios.

         La idea ha sido inclusive halagada por la Scotland Yard. Este programa de dimensión cultural obliga además a que los policías aprendan y jueguen ajedrez, y se les convence para que terminen todos sus estudios. La idea es hacer hombres más sensibles a las necesidades de su comunidad.

         Dentro del proyecto se les ha llevado obras de teatro, presentaciones de libros, exposiciones y se planea realizar talleres de pintura y de cine.

No lee cualquier cosa, la policía. Primero, los temas acordes a la sensibilidad de los agentes. Cuentos que giran en torno a la justicia, para iniciar. Y después, la reescritura en clave policial de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, y la lectura de textos como “A sangre fría”, de Truman Capote, “El valle del terror”, de Arthur Conan Doyle, y “Cuarteles de invierno”, del argentino Osvaldo Soriano.

Pero, además, como parte del programa, en mayo de 2006 los policías jugaron un torneo de futbol, dividido en 32 equipos y con una organización similar a la del mundial de Alemania. Pero cada país estaba representado por una obra literaria: así, por ejemplo, el equipo de Francia se llamó “Los Miserables”; el de España, “La Mancha”, el de Argentina, “Rayuela” y el de México, “Comala”. Y para dar un toque de originalidad, cada jugador llevó en su espalda el nombre de un escritor de quien conocería vida y obra. A unos días de disputarse el Mundial de Futbol en Alemania, un cuerpo de Seguridad Pública destinó sus horas libres a conocer la obra de talentosos escritores. La final: Australia contra Holanda. El campeón: Australia.

         El lenguaje como nueva arma contra los ignorantes delincuentes.

 

 

--IX—

 

Tuvo el municipio terrenos que eran una verdadera joya. Una zona desde siempre la mejor, por su cercanía con el Distrito Federal, lejos de donde por mucho tiempo imperó la ley de la selva.

         Se trata de Bosques de Aragón: administrativamente pertenece al Municipio de Nezahualcóyotl, pero está separado por el aeropuerto Benito Juárez.

         Y si Neza ya cuenta con todos los servicios, incluso alumbrado, pavimentación, hospitales, universidades, preparatorias, zoológico, metro, helicóptero de policía, y muchas cosas más, Bosques de Aragón es la zona consentida:

         Dice Antonio Ramírez, quien creció en la colonia El Sol :

Ha cambiado mucho mi Neza, pero aún le falta mucho para ser atractiva, Acaso de repente, cuando empiecen sorpresivamente a construir rascacielos por aquel lado de la ciudad, quizás entonces se convierta en bonita. Porque por ahora, para muchos, ha dejado de ser horrible, para convertirse simplemente en fea. Yo ni caso les hago.

Nezahualcóyotl colinda con los municipios Ecatepec, Texcoco, Chimalhuacán, La Paz y Atenco del Estado de México y con las delegaciones Iztacalco, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero e Iztapalapa del Distrito Federal.

         Es la zona más densamente poblada del país, puesto que las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero son las número uno y dos en población del Distrito Federal; mientras Ecatepec y Nezahualcóyotl son los municipios que ocupan el primero y segundo lugar del estado de México, concentrando 5 millones 857 mil 254 millones de habitantes y un 32.9 de la población metropolitana.

Circulan por el municipio aproximadamente 40 rutas distintas del transporte público de pasajeros.

Tiene una traza urbana de las mejor realizadas en la entidad, su planeación está constituida por un esquema de pequeños cuadrados en la zona centro y uno de grandes ejes en la zona norte.

Además de su palacio municipal, Neza cuenta con ocho Oficinas Receptoras de Rentas, la Unidad de Servicios Administrativos de la Zona Norte, el Organismo Descentralizado de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento, las instalaciones del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, ocho Oficialías del Registro Civil, cinco Oficialías Conciliadoras y Calificadoras, un Centro de Servicios Administrativos estatal, la zona industrial, un Centro antirrábico, dos Catedrales e importantes instalaciones de diversas iglesias distintas a la católica; seis centros comerciales, varias docena de salas de cine, una diversidad de restaurantes y todo tipo de sucursales bancarias. Existe también el Centro de Readaptación Social, el Colegio de Policía, tres Sectores de Tránsito, una delegación de la Agencia Federal de Investigaciones, oficinas del Servicio Postal Mexicano, del Instituto Federal Electoral, una sucursal de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y dos sucursales de Teléfonos de México.

Antonio:

Neza ha mejorado bastante, particularmente apacible es la zona de Bosques de Aragón, relativamente tranquila, limpia y con muy buena infraestructura vial entre lo que es el Bosque de Aragón y la ENEP; aunque es parte del municipio de Nezahualcóyotl, esta zona, precisamente por gozar de una mejor calidad de vida a diferencia de Ciudad Neza, alguna vez quiso conformarse como otro municipio, pero no se logró. Inclusive para reafirmar su pertenencia al municipio se le cambió de nombre a la actual estación de Nezahualcóyotl que antes se llamaba Continentes, e incluso se colocó una estatua conmemorando al Rey Poeta.

         Desde su planeación, con áreas verdes, casas dúplex, andadores y jardines, tuvo Bosques de Aragón un trato preferencial. Creció y se desarrolló sobre todo gracias a la construcción del metro en las zonas aledañas a la Avenida Central, ese fue un detonante local, al que siguieron la Plaza Aragón, un enorme centro comercial, altamente demandado por la población.

         Una Hummer roja da vuelta en la esquina. Las bocinas de los autos rompen la calma con su estridencia sabatina. Una nueva cultura de aburguesamiento se vive en esta zona, donde las calles tienen nombres tan evocadores como los Bosques de Holanda.

Sí, en pleno municipio de Nezahalcóyotl.

         Neza se convertiría en municipio el 3 de abril de 1963, en honor del Gran Señor o tlatoani Nezahualcóyotl Acolmiztli de Tezcoco.

Hoy, 45 años después, todo en Neza es posible.

         Un parpadeo en la historia y Neza se ha conquistado a sí misma.

 

 

--X—

 

Neza es gigantesca.

Y más lo será con las inversiones del señor Carlos Slim.

El 30 de marzo de 2006 los pobladores dijeron adiós a los nauseabundos aromas del basurero; adiós a la inmundicia acumulada durante cuatro décadas, mezcla de viscosidad y podredumbre. Adiós a los basureros del Bordo de Xochiaca.

         Porque las autoridades anunciaron la creación de otra urbe, pero ésta totalmente comercial y de servicios, que transformará aún más nuestras condiciones de vida. Ha sido dinámico el crecimiento en la zona y ahora que se unieron los tres niveles de gobierno y la iniciativa privada, se tiene un objetivo común: Ciudad Jardín Bicentenario, cuyos primeros planes hablaban de que estaría lista este 2008, pero abrirá totalmente hasta 2010.

El proyecto ahora son planos y maquetas. El tiradero se convertirá en zonas verdes, con áreas deportivas, un centro comercial, un hospital de especialidades, una universidad intercontinental y otros servicios. Liverpool, Palacio, Sears, Sanborns, Mix Up, Sam’s Club, Sport City, Italiannis, y muchas negociaciones más confirmaron y ya hacen planes para su instalación.

Su nombre, Ciudad Jardín Bicentenario, por ser esta la generación protagonista de los 200 años de la Independencia de México.

Los urbanistas hablan de traducir un pasivo ambiental en un activo económico: basura por bienestar. Para ello, un grupo de empresas se han asociado en la idea de fundar esta nueva ciudad dentro de otra.

Corporación Inmobiliaria Integral e IDEAL, empresa de Carlos Slim, creará Ciudad Jardín Bicentenario como un ejemplo urbanístico y ecológico. De sus 110 hectáreas, 67 se convertirán en un complejo deportivo y 43 más se destinarán a equipamientos comerciales y de servicio.

Generará al menos cinco mil empleos directos al inicio y 3 mil 500 una vez concluido.

Adiós a doce millones de toneladas de desperdicios.

¿Podría alguien imaginar que ahí, donde los pies se hundían hasta la rodilla en medio de malolientes toneladas de basura, donde las moscas revoloteaban locas hasta saciarse de putrefacción, hubiese, alguna vez, un panorama más agradable?

Varios son los interesados en esta obra, en el desarrollo de una región a la que pocas esperanzas se le dio en el pasado y hoy resurge con toda la fuerza del dinero. IDEAL es apenas uno de los principales inversionistas con una aportación de 150 millones de dólares.

Las horas-hombre-arquitectura-diseño-planeación-y-tramitología, se vuelven una realidad que avanza semana con semana. Ya se habla de una fase inicial para el centro deportivo, donde habrá una alberca semiolímpica, canchas de usos múltiples, de futbol soccer y americano, andadores de 12 kilómetros, canchas de tenis, ciclopista de dos kilómetros, áreas de juegos infantiles, un helipuerto de seguridad pública municipal.

La fase dos incluirá un centro comercial y de servicios en un área de 430,000 metros cuadrados. Además, se establecerá una Universidad Tecnológica, una torre de especialidades con consultorios médicos, y un espacio de usos múltiples, lo que implica volver a la realidad: reubicar, por ejemplo, al tianguis de automóviles que por años se apoderó de las orillas de Bordo de Xochiaca.

Al término de 2006 hay buenas nuevas: inicia la construcción, en 30 hectáreas de la franja del Bordo, de una planta recicladora de desperdicios para resolver el problema de las 1,200 toneladas diarias que absorvían los tiraderos Neza 1 y Neza 2. Costo calculado: 65 millones de pesos, que serán desembolsados por las empresas que erigen Ciudad Jardín Bicentenario.    

Las maquetas van quedando atrás. Los planos son minuciosamente atendidos. La Planta de Procesamiento y Recuperación Integral de Residuos Sólidos podrá disponer de mil 500 toneladas de desperdicios cada día. Serán transformados en composta y otros materiales que serán comercializados, y los ingresos se destinarán a la contratación de nuevos empleados.

Son alrededor de 600 las personas que, en dos turnos, hacen crecer la planta procesadora que empezará a funcionar el próximo junio. A paso veloz, miles de trabajadores más se suman al proyecto. Avanza la construcción. A principios de 2006 clausuraron los tiraderos Neza II y III, ubicados en la avenida Bordo de Xochiaca, entre Sor Juana Inés de la Cruz y Vicente Villada, y luego el Neza I, en la avenida Nezahualcóyotl y hoy el panorama empieza a cambiar en el rumbo.

La ciudad Nezahualcóyotl ha crecido. En unos meses está por parir a la nueva Ciudad Jardín Bicentenario: repercusión urbana, social, y ecológica.    

Ana María Rodríguez:

Yo soy admiradora de Neza, amo a Neza y se me hace una ciudad muy próspera. La mayoría es comerciante y gente que trabaja y sus hijos se han hecho ahí. Si tu ves Neza, está muy bien construida. Cada colonia tiene todos los servicios: mercado, iglesia, primaria y secundaria.

Tu no caminas mucho para ir a cualquier lugar. La casa de mamá está a dos cuadras del mercado, a tres una primaria, a tres una secundaria. Iglesias… Los servicios urbanos se planearon muy bien. En ese sentido Neza está bien planeada. Desde que nació, inició bien.

A mí me sorprende ahora que si te vas a las orillas, ya están empezando a poblar, pero empiezan a poblar no gente como la gente que llegamos a Neza hace algunos años, con casitas de tabiques sobrepuestos, no, ahora llegan a poblar a dónde sea y luego luego empiezan con casas bien construídas. Ahora sí llegan muy bien. Ya se ven casas nuevas con elegantes acabados. Vaya que los tiempos cambian.

Es una tierra poco a poco conquistada. Hubo que luchar contra tolvaneras, contra lodazales, contra todos los inconvenientes. Pero ha valido la pena. Ha dicho adiós la inmundicia, la purulencia y el hedor.

Aquí estamos.

Bienvenidos al Nuevo Neza.



* Por si deseas ver algunas fotografías.



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25.9.08

Gracias, mamá

En agosto de 2007 mis hermanos me invitaron a Carolina del Sur, pues le preparaban una fiesta a mamá por sus 70 años de vida. Pobre como lo he sido siempre, ellos, Darío y Eduardo, se pusieron con los recursos y a mí únicamente me tocó la elaboración del discurso. Y resultó, al menos, emotivo, acaso un tanto cursi, aunque considero que ese tono puede ser permisible cuando hablas de tu madre. Surtió efecto en los ahí presentes: unas 80 personas que convivieron esa tarde con nosotros. Gracias por compartir a nuestro lado el pastel de siete pisos, los manteles largos, la tarde en el jardín junto a la alberca, las charlas, las sonrisas, los recuerdos, las fotos, el asombro y esa cadena de amistad que surgió cuando encontrábamos al anochecer lo sabroso y divertido, además de su peculiar encanto, que es bañar a las fresas en la fuente de chocolate. Tuve muchos meses para realizarlo. La fiesta comenzaba a las seis de la tarde. Lo acabé, como buen mexicano, "al cuarto para las doce". 

Esto escribí. 

  Una historia de perseverancia, amor, cariño y buenos consejos 

Hoy de quien hay que hablar es de ella. De lo que representa en nuestras vidas. De la bendición que fue llegar al mundo arropados por su mano siempre bondadosa y benefactora, por sus enseñanzas certeras y oportunas. Hoy hablo en nombre de sus hijos, que inicialmente fuimos tres. 

Matiana Gutiérrez Rojas es su nombre, aunque su madre pidió llamarla Tatiana, pero algún error ortográfico nos brindó el conocerla como Mati, doña Mati. Esta tarde ante ustedes me es grato pensar cómo ha crecido la familia. Que la fortuna de conocerla no sólo tocó a papá, hoy ausente pero cercano. 

Que no somos únicamente Darío, Eduardo y yo quienes disfrutamos de los consejos de esta señora. Hoy somos muchos sus hijos. Los que estamos reunidos y los que no han podido llegar hasta acá, pero morían de ganas por celebrar a su lado sus primeros 70 años. Porque 70 años joven, se ha vuelto universal. 

Su nombre evoca en mucha gente época lejanas, afectos siempre presentes. Cariño y agradecimiento. La gente le respeta, le quiere, le escucha. Se arropa en ese halo que le cubre y que siempre te comparte. De andar apurado, su mirada siempre puesta en la meta siguiente, en la otra, en una más, la hacen tan especial. Hay palabras que podrían describirla: amor, entrega, dedicación, afecto, enseñanza, perseverancia. Todas le hacen honor y ella hace honor a todas ellas. 

Pero, ¿cómo hace una mujer como ella, roble fuerte, como los de antaño, para resistir los avatares de una vida que todo le ha dado con tanto sacrificio? Intentaré, desde mi perspectiva de hijo mayor, comprender lo que la vida le deparó a mi madre. Yo la recuerdo corriendo llevándome de la mano al kinder, preparando las tortas para ir todos juntos al parque, o a Chapultepec, la recuerdo lavando paredes de interminables pasillos cada fin de semana; reprendiendo a papá porque siempre fue muy flojo; peinándonos con limón o con jitomate para tomar clases en la escuela primaria. 

La recuerdo siempre trabajando, siempre preocupada, pero siempre feliz. Ha emitido grandes carcajadas que no olvido. Como no olvido tampoco sus angustias, qué tal aquella vez que Darío se perdió siendo ambos muy pequeños, en el mercado de La Merced, donde ella hacía la despensa acompañada por dos chiquillos cuya misión era cuidar las bolsas mientras ella corría de un lado a otro de los pasillos surtiéndose de kilos y kilos de frutas y verduras. 

Darío estaba sobre una vitrina, custodiado por los empleados de un negocio a las afueras del mercado, de donde lo recuperamos. No lo recuerdo llorando. No lo hizo. Como no lo hizo en otra de las ocasiones en que desapareció de súbito. Alguna vez mamá me mandó a comprar pollo, y por ir en bicicleta la bolsa se me cayó sobre las vías del tren y como la luz roja estaba por cambiar no pude volver por él y el pollo fue aplastado por decenas de coches. 

Sí, fue duro el regaño, pero nunca tanto como la pena de no haber cumplido con mi cometido. Sólo su consejo, su mano protectora y su buen ánimo para salir siempre avante de las situaciones negativas, hizo de ese momento uno memorable. Cada uno de nosotros tendrá una anécdota de doña Mati. Pero hoy es tiempo de revelar apenas un poco de lo que le ha tocado vivir. 

De niña creció en un pequeño pueblo, Zempoala, y bajo los rudos cuidados de un padre que se quedó solo cando abuelita, siendo muy niña, murió. Debió entonces de cuidar a su hermana Catalina, a su hermano Gabino, y a otra de sus hermanas. Cuidarlas y atender a don Joaquín. Cuidarlas y ordeñar las vacas. Cuidarlas y arar la tierra, cuidarlas y olvidarse de ser niña. 

Pero creció tan linda que a los 14 años era ya la reina de la primavera en la región. No faltaron, por supuesto, los individuos que quisieron a la mala, para ellos, su belleza. El cacique de Zempoala intentó abusarla pero lo único que recibió fue un balazo de escopeta en la pierna. 

Por supuesto, el arma era la defensa que don Joaquín había puesto en sus manos para que Mati pudiera cabalgar los campos y él quedara seguro de que su hija sabría usarla en el momento indicado. Así fue. Mati lo primero que hizo fue huir para después entregarse a la policía. 

"Maté a un hombre", confesó. Pero no. El hombre no murió: quedaría cojo para toda la vida. Y entonces el destino de Matiana dio el giro que nos tiene aquí reunidos. La adolescente tuvo que dejar el pueblo, por miedo a represalias. Don Joaquín se lo pidió y muy pronto ella andaría todos los caminos. 

Primero fue Poza Rica, Veracruz, donde una gran tormenta, a finales de los años cuarenta, inundó la zona y entonces tuvo que pasar casi una semana sobre el techo de una casa, pues el agua sobrepasaba los dos metros. Y Mati se hizo urbana. Sus pasos se dirigieron a la ciudad de México, conocida entonces como la región más transparente del aire. Como a todos los emigrantes de provincia, la vida no les fue fácil. 

Antes de cumplir los 20 se empleó Mati como parte de la servidumbre en un sinfín de lugares. Conoció a gente rica y poderosa, a gente buena y mala. Doctores, arquitectos, eminencias de la ciencia o de las letras. Generalmente judíos. Y todos ellos amanecieron algún día con ese desayuno por ella preparado o partieron al trabajo con la ropa limpia y planchada por sus manos, seguros de que la casa estaría en orden a su regreso. 

Cocinó, lavó. trapeó, vio crecer a decenas de pequeños a los que siempre regalaba una sonrisa. Una caricia, unas palabras de aliento o, por qué no, de reprimenda. Por eso todos la quieren y todos la recuerdan. En una de esas mudanzas permanentes en las que vive la servidumbre en México, llegó a la colonia Condesa. Don Ciri, nuestro padre, era un albañil que ayudó a construir el edificio en donde pasaríamos nuestra infancia cuando se convirtió en el concierge, por adornarlo en francés. 

Corría 1958. Ahí se conocieron y nació, no tengo duda, un amor tan grande, que fue capaz de hacer crecer a esas tres criaturas que hoy estamos a su lado. Yo nací en 1961 y Darío en 1964. Tres lustros después la familia tomaría nuevos caminos. Mamá logró becas para ambos, Darío y yo, pero él tuvo la fortuna de venir a estudiar a este país y yo, por supuesto, no alcancé el promedio para estudiar en un colegio privado. Fue de ella la insistencia por ese mejor futuro. 

Papá no era capaz entonces siquiera de dar una firma necesaria para que Darío cruzara la frontera como estudiante, pero ella le convenció y trabajó mucho más arduamente para conseguir no sólo mantener la casa sino mandar algunos dólares para el hijo mediano. 

Hacia 1978, noviembre 26, nació Eduardo. Pero papá no había sido del todo honesto y pagó las consecuencias: ella, madre mexicana, madre abnegada, se prometió entonces alejarse de su vida. Pero no sería de inmediato. No era posible. ¿Y sus hijos?, qué sería de ellos en un matrimonio dividido, cómo alejarnos de la figura paterna. 

No, ella decidió entonces que dejaría a papá cuando ambos, los grandes, hubiésemos concluido los estudios. No hubo tiempo, ese fin de semana que Darío se graduó en Estados Unidos, siendo Eduardo muy pequeño, de unos cuatro años, ambos partieron a Tikul, Yucatán, a Campeche, donde crecería el pequeño. Se esfumaron de pronto de nuestras vidas. De alguna manera papá y yo lo merecíamos. La visitamos Darío y yo, algunas veces al sureste de México, donde pasó algunos años, pero siempre pensando en un mejor escenario para Eduardo, pues estaba convencida de que la provincia no era un lugar ideal para Eduardo, volvió a la capital del país. Era junio de 1990. 

Primero una temporada en Pachuca. Luego, Nopancalco. Y sí, algo que no he podido hacer, ella lo logra con facilidad: en Campeche erigió una casa, en Pachuca otra... Hoy tiene la suya en esta ciudad. De esa bondad que de ella emana nació en una amiga que aquí todos conocemos, Itza Figueroa, ahora esposa de David Beltrán, la idea de que fuese ella, doña Mati, nuestra madre, la encargada de transmitir cuidados y educación a su nueva hija, Daniela. Un trato que a ambos convenía. 

Doña Mati tendría a Eduardo cerca de alguna Preparatoria y Universidad mejores que las de Pachuca, y ella a cambio recibiría en su casa a una mujer entrañable. Siempre he pensado que Itza vio la manera en que Mati nos educó y no dudó en pedir lo mismo para su hija menor. Esa es mi percepción. Y ahí estuvo ella, siendo parte de la familia Beltrán por siete años. 

Hasta que salieron los papeles que Dario y Wendy habían tramitado 16 años antes, una vez que se casaron, solicitando la residencia estadounidense para mamá. Ya. Para el 2002 o 2003 mamá recibía el documento de residencia americana. Vaya discurso de bienvenida en la oficina migratoria; qué grandeza. Fue inmediata su decisión: ya debía estar con el hijo que a los 14 años se había alejado de la familia para estudiar en otro país, y con los nietos, Alex y Marissa, a quienes apenas conocía en los viajes que Darío y familia hacían a la ciudad de México. 

Ellos fueron entonces su objetivo. Cruzó la frontera y está aquí, con 70 años de historias a cuestas. Con décadas de intenso trabajo, pero también de mucho amor, de paciencia, de cuidados. De amplia y contagiosa felicidad. Yo lo manejo de esta forma, haciendo un balance numérico me digo, Peter, tuviste la fortuna de aprender de ella, de convivir con tu madre, hasta los 24 años. Darío sólo lo hizo hasta los 14, pues lo demás fue una larga distancia en tiempo y en espacio. Eduardo es, no obstante, el más afortunado. 

Porque él no ha dejado un sólo día de su vida sin estar a su lado, bajo su cobijo... Tocó ya a Itza, a David, a doña Luz, a Diana, a Sylvia, a Daniela y a Nandita nutrirse de todo lo que esta mujer es capaz de brindarnos. Ya. Es tiempo de que Dario disfrute de su abrazo, que los nietos sepan de su bonhomía, que no es sino su sencillez unida con su bondad. 

Cocinando, cargando a un bebé, visitando al abuelo, llevándote de la mano a la escuela, paseando por Chapultepec, haciendo tortas, o sopes. O cociendo elotes. Así es como recuerdo a mi madre, esta mujer que hoy celebra sus primeros 70 años. Me da tanto gusto que la familia haya crecido. Que no sólo seamos tres los hermanos, que nos acompañen Elliot, Nicanor, Abraham. 

Y que sigamos creciendo. Hoy, después del servicio dominical uno de los hermanos de la iglesia, puertorriqueño, se acercó a despedirse y le dijo, adiós, mamita. Vi también que tres niños que no rebasan los 9 años se acercaron a su silla y platicaron en español con ella. Alguna de las imágenes con las que me regreso a México son los besos de Alex y Marissa a mamá, y ver a doña Mati en el centro comercial de la mano de Suuvda, la novia de mi hermano, mi nueva hermana. 

Me da tanto gusto el haber venido a compartir con mi madre estos momentos. No puedo decir más. Ha sido largo el recorrido, pero las satisfacciones que mamá lleva en el corazón nos las comparte cada día. Estoy seguro de que les ha pasado a Darío y a Eduardo, que como a mí, me han dicho alguna vez que soy un buen hombre. Es cierto. Así me considero, un buen hombre. Y yo respondo siempre con mi frase favorita: así me hizo mi mamá. 

Hoy me ha tocado hablar en nombre de Darío y de Eduardo, pero estoy seguro de que cada uno de nosotros tenemos nuestro momento favorito con mamá. Perdóneme si me ha ganado la emoción, al escribir estas líneas; es un gran ejercicio el escribir acerca de esa persona que te dio la vida y que ha estado ahí cuando la necesitas, como cuando el año pasado viajó a México para cuidarme al salir del hospital. 

Hoy ustedes conocen una pequeña semblanza de lo que a esta mujer le deparó el destino. 

Hoy celebramos que Mati cumpla 70 años de compartir amor, entrega, dedicación, afecto, enseñanza, perseverancia. Gracias a todos por estar aquí. 

Gracias Dios. Gracias, mamá.



 
Pedro Díaz G., Anderson, SC, 18 de agosto, 2007. 17.17 horas.

9.9.08

Los habitantes del túnel 29


Pedro Díaz G. 
El Universal 

Domingo 09 de septiembre de 2001 




Mayo de 1985. Tiene un nombre la tragedia: túnel 29. Y una historia, que inicia el 23 de mayo, cuando un primer encuentro de la final del futbol nacional, entre América y Universidad, termina con empate a uno en el estadio Azteca (goles de Carlos Hermosillo y Alberto García Aspe). Noventa mil aficionados asisten al llamado Coloso de Santa Úrsula. Un segundo partido será en el estadio de Ciudad Universitaria, tres días después.

Y allá va la multitud, pintarrajeando vagones del metro, destruyendo camiones. Gritando en coro el triunfo por venir. Ingresan primero los porros y pronto llenan el inmueble. Cuando la orden es que nadie más entre al México 68, aficionados buscan los últimos recovecos y, apoyados por otros, comienzan a escalar a toda velocidad las paredes de piedra volcánica. Pasillos y tribunas se cubren, entonces, de sonrisas: porque los vendedores no pueden avanzar un sólo paso, entre el gentío; porque ya en la zona sur inician los primeros brotes: seguidores del mismo club hacen una escaramuza; porque el partido está por iniciar...

Muchos fanáticos entran sin boleto y mientras en la gramilla de juego los futbolistas aflojan los músculos, en las bocas del estadio comienza un peligroso forcejeo. La muchedumbre pretende ingresar por la fuerza. ¿Cómo, si el estadio está completamente lleno? Así, a empujones.



* * * 

Esta temporada Universidad llega a la final como superlíder: más partidos ganados, mejor ofensiva, noveles y dinámicos jugadores. Falta coronar la campaña con el título. América, el equipo grande, el de los recuerdos millonarios y grandes contrataciones, el de los "cracks", asiste con la convicción de que su experiencia les dará el triunfo.

Todos, en la semana, buscan un boleto para la final. La afición el domingo se vuelca al estadio Olímpico. Desde muy temprano decenas de camiones son secuestrados por los porros. La policía, atada ante lo numeroso, no tiene más remedio que escoltarlos hacia las puertas del México 68. Estudiantes y maestros ingresan sin boleto, apenas muestren su credencial.

Para evitar desmanes, granaderos y policía montada tratan de controlar el acceso a los porros, a quienes despojan de cinturones, fruta, periódicos y todo aquello que pueda ser utilizado como proyectil. Quienes evaden el cerco policiaco comienzan a trepar por las paredes. A las 11:00 horas, una hora antes del partido, el estadio está colmado. El sobrecupo es evidente: los bordes lucen saturados. En las gradas hay prácticamente el doble de aficionados. Los túneles también son ocupados; accesos cerrados. Cientos de personas las crónicas revelarán 20 mil con boleto pagado quieren entrar. No será posible. Se agolpan en las rejas de los túneles. En el 29 sucede lo increíble: juntos, apretujados, sin espacio suficiente para apenas respirar con cierta tranquilidad, la masa humana y esa su sicología sin sentido comienza a hacer la ola, ahí, enmedio de la nada, en ese sitio en el que poco sucede: ni un paso hacia adelante, ni uno atrás. Ni uno a los costados. Y los gritos, y el llanto de pequeños con espanto...

Es tanta la presión de la gente que, pronto, convertida en avalancha humana, arrolla todo lo que encuentra a su paso. Caen al suelo los habitantes del túnel 29...

La muchedumbre comienza a empujar, la barrera cede y en tropel se introduce, aplastando a las personas. Nada se sabe, en este momento, de la tragedia. Inicia el partido.

Un estruendo sacude al estadio. La gente ríe. Pareciera una bala de cañón apenas disparada. No es así, es un tanque de gas que ha estallado en un puesto ambulante de tacos.

En el campo de juego, las acciones transcurren, deportivas. La pasión en las gradas aflora. Atacan las porras. Las de la UNAM, como siempre, bajo el palomar; la de los rivales debajo del pebetero...

Son claras las agresiones. La porra universitaria va hasta la de los americanistas, a quienes arrebatan inmensas banderolas, con las que corren, de uno en uno, ante la complacencia de la gente, que abre camino donde nadie pasa, sólo aquel que enarbole la bandera enemiga. Después, una vuelta olímpica por las gradas, hasta llegar a la zona del pebetero, donde son quemadas, al tiempo en que son lanzados infinidad de improperios a los adversarios.

Un globo de papel de china con la imagen del puma se eleva. Resuenan las porras en emotiva fiesta. Nadie lo intuye, pero se ha ocultado la tragedia para no empañar el festejo que propone la final.

El partido termina con empate a cero. Ambos cuadros corren a los vestidores. El sonido enmudece. La gente inicia un desconcierto. Cree que va a haber tiempos extra, o, cuando menos, tiros de penal. Pero nada: la mayoría desconoce la existencia de un tercer partido, en caso de empate. En este caso.

Al salir, la multitud queda desconcertada: en la explanada hay ya decenas de ambulancias de la Cruz Verde. Se piensa en los apoyos para atender insolaciones, en algún desmayo, en gente golpeada.

Pero la historia es otra y tiene tintes de tragedia. La turba derriba puertas de metal, atropella a los indefensos, aplastadas mueren ocho personas tres niños y 70 más sufren heridas.



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El lamento es colectivo. Pero no hay tiempo para el duelo: el partido termina sin goles pero el negocio debe continuar. La final se prolonga hasta Querétaro, en donde se disputa un tercer partido, donde el América termina con la victoria por 3-1 (dos de Brailovsky y uno de Hermosillo; Ferreti anota por los universitarios), y es campeón.